Una calculadora solo es útil si su resultado es correcto. Estas son las reglas que seguimos en todas las de acalcular.
1. Fuente oficial citada
Ningún valor legal u oficial (tipos, tramos, porcentajes, límites, festivos) se escribe de memoria. Cada uno se comprueba en su fuente: el Boletín Oficial del Estado, la Seguridad Social, la Agencia Tributaria, el Banco de España u otros organismos. En salud usamos ecuaciones publicadas en revistas científicas y recomendaciones de organismos como la OMS, la EFSA o la FAO. Guardamos cada valor junto con su enlace, la norma de la que sale y la fecha en que lo comprobamos.
Si no podemos verificar un valor, la calculadora que lo necesita no se publica hasta que lo verificamos.
2. Fórmula a la vista y probada
Cada calculadora es una función que recibe tus datos y devuelve el resultado, separada de la interfaz. Antes de publicarla le pasamos pruebas automáticas con al menos tres casos resueltos a mano, incluidos los límites: valores cero, máximos y fechas en años bisiestos. El ejemplo resuelto que ves en el texto se comprueba contra la propia calculadora, para que nunca diga algo distinto de lo que calcula.
3. Revisión con fecha
Cada página muestra la fecha de su última revisión y quién la ha hecho. Cuando cambia una norma, actualizamos los valores, volvemos a pasar las pruebas y cambiamos la fecha.
4. Privacidad
Todos los cálculos se hacen en tu navegador. Los datos que escribes no se envían a ningún servidor.
5. Límites
Una calculadora generalista no puede tener en cuenta todas las situaciones particulares (convenios colectivos, normativa autonómica o municipal, circunstancias de salud). Por eso los resultados son orientativos y en cada página indicamos qué no incluye el cálculo.
¿Has visto un error? Cuéntanoslo y lo revisamos.